Las chuches no son sólo cosa de niños

Imaginación, mucho color y azúcar son los tres ingredientes estrellas de los protagonistas de este post. Las tiendas de chucherías, al igual que otros negocios, también se reinventan. Ya no buscan llegar sólo a un público infantil,  sino conquistar a los adultos de la casa a través de fórmulas originales y creativas.

Happy Pills es una muestra de ello. Esta empresa barcelonesa de chucherías, nacida de la mano del empresario Domingo Ojeda, tiene como objetivo dirigirse a un target adulto ofreciéndoles remedios dulces para males cotidianos. Venden golosinas pensadas para ciertos estados de ánimos en los que es necesario un poco de azúcar para recuperar la energía. Por ejemplo: píldoras contra los lunes, contra el precio de la vivienda, contra la dieta de la piña, contra los amigos invisibles sin imaginación o contra los domingos sin fútbol.

En consonancia con la idea de dar un remedio a través de una golosina, como si de una medicina se tratase, el packaging se inspira en algunos formatos de envases farmacéuticos como botes, pastilleros o dosificadores. Todos ellos llevan una pegatina corporativa en color blanco y fucsia  como único adorno.  El diseño de la tienda está cuidado hasta el último detalle: estanterías fuera del alcance de los niños, predominio del color blanco, productos ordenados y una escrupulosa higiene.

Siguiendo esta línea creativa nos encontramos con la tienda londinense SugarSin, que destaca por su fabulosa imagen gráfica fruto del trabajo del estudio And Smith. El diseño de estos creativos da respuesta a una tienda no tradicional de chucherías. Pues se trata de un negocio con aires modernos cuya filosofía es que los dulces son una delicia para todos, no sólo para los más pequeños.

Las cajas y bolsitas de SugarSin evocan un mundo de fantasía e ilusión gracias a la combinación de ilustraciones en blanco y negro de objetos cotidianos junto con detalles en colores primarios. Este conjunto gráfico nos recuerda a aquellas composiciones pertenecientes al movimiento surrealista.

Otro negocio contemporáneo de caramelos es Happy Lab  de origen australiano. El packaging responde al espíritu de esta tienda, de ser una especie de laboratorio en el que los productos son envasados en unas especies de probetas, tubos de ensayo, balones volumétricos o frascos estilo Erlenmeyer.

En definitiva, vemos que a partir de un concepto creativo es posible transformar la imagen típica de un negocio como hemos visto en el caso del mercado de las golosinas. Así pues, si tienes madera de emprendedor, ya sabes, busca una “idea feliz” que te permita desarrollar tu sueño y adelante.

Ahora el CÓMO se comió al QUÉ, ya no importa lo que vendes sino cómo lo vendes.

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Un pensamiento en “Las chuches no son sólo cosa de niños

  1. ¡Irene porque es tarde que si no, salgo a por chuches! Genial este post tan dulce, me he quedado con ganas de conocer otras iniiciativas con chuches, es decir se me ha quedado corto el post. ¿Sabes? Me encantaría tener un botiquín de urgencias de chuches. ¡Felicidades!

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